El Sonido Creador - La Música en Upanishads

Según el Samaveda, uno de los libros de conocimiento de los antiguos sabios de la India, “OM” es el sonido cósmico, la sílaba sagrada... el sonido primordial que crea el universo desde la nada. Una transliteración más acertada sería “AUM”, ya que este sonido cuenta con tres componentes fonéticos en su pronunciación correcta, correspondientes a tres estadíos de la creación. “A” es el primer sonido y es el estadío generador de donde surje la creación. “U” simboliza la energía de la manutención, el principio a través del cual perduran las cosas. “M” es el último estadío, el de la destrucción, una energía que divide, y por ende analiza. Así como esta es la naturaleza del sonido primordial, es la naturaleza de nuestro propio cuerpo. El sonido “A” proviene del diafragma y es vibrante en la zona abdominal. En esa zona no solo se encuentra el origen de la producción del sonido, también es el área del cuerpo en donde se desarrolla la gestación. El sonido “U” es resonante en el pecho, en donde se encuentra el corazón, el órgano que fundamentalmente nos mantiene con vida a cada instante. La “M” vibra en la zona de la cabebza, en donde se encuentra el cerebro, en donde se produce todo análisis. Además de los 3 sonidos hay un cuarto elemento, un factor oculto, un no-elemento que es el Silencio, que engloba a los 3 sonidos. Estos 4 elementos también se corresponden a estados de consciencia: vigilia, sueño profundo, sueño onírico... y “ekatma”, la singularidad en el Ser.


Una vez que reconocemos al sonido como elemento fundamental de la creación de las cosas podemos avanzar hacia la función de la Música. El primer y principal texto que se ha referido extensamente a la Música después del Samaveda ha sido el Natyashastra. Siguiendo las mismas premisas, describe un sonido original, el primer sonido: Shadya, cuyo significado es “el que da nacimiento a seis” y se refiere a las 6 notas que instantáneamente se ubican en relación a él, creando una escala particular. A partir de un sonido se han creado 6 más. De esta forma el Natyashastra introduce el concepto de “Jatis”, o modos musicales, como llamaban los griegos a estas escalas, de los cuales surgen las estructuras melódicas llamadas “Ragas”. En el texto se enfatiza el rol de los Ragas para evocar distintas emociones. No por nada la palabra del inglés “mood” (humor) tiene la misma raíz que “mode” (modo). De aquí surge algo de vital importancia y es la Música como creadora de estados mentales o estados de conciencia, y este uno de los propósitos originales que ha tenido este Arte a lo largo de todas las culturas antiguas. Cada Raga simboliza un estado de consciencia, una frecuencia vibratoria.


Como espectador, ya sea con la naturaleza juguetona y romántica de Raga Desh o el estado meditativo relacionado con la puesta del sol de Raga Marwa, la Música genera un estado que se experimenta intensamente si se la escucha con mucha atención. Sin embargo hemos mencionado antes que el Sonido es el Creador, entonces la Música es algo más que un espectáculo para ser deleitado, es algo para Crear. En el acto de la Creación uno está totalmente alineado con la Música y con la vibración invocada. Uno toca la Música, la tiene en sus manos. En Inglés, Alemán y Francés uno juega (play, spiel, joue) a la Música, se está totalmente activo en la creación de esa música, de la misma manera que las obras teatrales son “theatrical plays”... ¿y a qué se refiere la palabra “jugar” exactamente? En sánscrito, el lenguaje en el que se han escrito tanto los Vedas como el Natyashastra, “Lila” significa el Juego Divino de la Creación. El juego es algo que viene desde nuestro interior, de un entusiasmo por crear una realidad que uno quiere. Entonces para crear esta realidad uno debe jugar a ella, llevándose a sí mismo a ese estado de ánimo. Así como un actor debe autogenerarse un estado de ánimo para actuar un rol, un músico debe llevarse a ese estado para tocar el Raga correspondiente, o cualquier obra musical. Es una paradoja hermosa la de generar un estado en uno para entonces crear una música que genere ese mismo estado.


Fueron muy acertados los antiguos maestros de la música de la India al asegurar que la música que uno toca debe provenir desde la voz, ya que es nuestro instrumento interno, conectándose directamente con nuestra musicalidad interior. Por eso en esta tradición todo se aprende a cantar primero, en lugar de memorizar secuencias y digitaciones. Si no se hace desde la voz, no se estará totalmente presente en el instrumento ni en la Música por desde dónde se la está produciendo. Entre la musicalidad interior de uno y su propia voz es en donde hay menos filtros para expresarse, y es por eso que a la hora de una improvisación o creación musical, derribar los filtros que hay entre la propia voz y la técnica instrumental es vital.


Se sugiere en los Upanishads, unos de los textos más sagrados de la India, que nuestro cuerpo y el sonido son dos pedernales que con disciplina y diligencia se frotan entre sí, encendiendo el fuego oculto del pensamiento y la consciencia interior, empoderándonos a conocer el Dios en nuestro Interior, nuestro Ser Singular. Esta es la meta de la Música.



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