La Estructura Evolutiva de la Escala Musical - Introducción: Caos y Orden

Algo que inevitablemente surge en cualquiera que se embarque a estudiar la música en profundidad es la noción de que hay algo oculto e indescifrable con un orden perfecto. Uno se encuentra ante algo que cuanto más conoce, más infinito resulta ser. Posibilita una inacabable fuente de creatividad, como si se tratase de la mismísima Vida. Sus sonidos vuelan a través del aire como una suerte de magia que puede inducir todo tipo de estado mental, mover toda fibra emocional, y que es hasta capaz de hacer que uno sienta que está ante algo Divino.


La relación intrínseca que hay entre la música, la vida, la naturaleza, y la estructura del universo van siendo cada vez más evidentes cuanto más se mira hacia ahí. Va develándose a través de la música un mapa de la estructura de la evolución y que invita a ser recorrido. Con solamente mirar la estructura de la escala musical es posible notarlo, así como también se hace claro que las leyes que gobiernan a la música son leyes universales que rigen a todo en la vida. En esta introducción veremos que el surgimiento de los conceptos más fundamentales del sonido y la música corresponden a los Pasos 1 y 2 del Método de la Magia.


En primer lugar es fundamental comprender que los sonidos de la escala son vibraciones que se miden en frecuencias de ciclos por segundo llamados Herz (Hz), y que por ende la cantidad de frecuencias posibles es literalmente infinita por dos motivos. Uno es que podemos seguir sumando vibraciones por segundo por siempre (20, 2000, 200000….) y el otro es que entre dos frecuencias podemos encontrar un sinfín de otras frecuencias en el medio (Entre 1 y 2 hay 1,5… y entre 1 y 1,5 hay 1,25 y etc…). Es decir, la cantidad de frecuencias posibles es como mínimo literalmente la misma que la cantidad de números posibles.


Para hacer de la música algo comprensible, analizable y manejable se hace absolutamente necesario Ordenarla con el lenguaje poniendo cortes en el continuo infinito de posiblidades vibratorias. Es precisamente con la boca que se hacen los Cortes que nos permiten masticar y saborear los sonidos ¡Podríamos compararlo de alguna forma a la diferencia que hay entre comer una gran bola de masa o un lindo plato de fideos! Y ese orden se realiza con uno de los atributos que todas las culturas originarias atribuyen a lo Divino: la Palabra, el Verbo, el Logos. Es ahí en donde entran los nombres de las notas musicales. Nombres que varían de cultura en cultura y que sin embargo siguen una misma lógica. Mediante nombrar con la palabra es posible generar Orden en donde solamente había Caos.


Se toma entonces una frecuencia vibratoria y se la nombra como por ejemplo en la música occidental una vibración de 440 Hz es un LA (Aunque ese número va variando a través de las épocas y las regiones ya que hoy en día es común encontrar escuelas que sitúan al LA en 442 Hz, o 443, o también 432). La siguiente cuestión fundamental a notar es que, acústicamente hablando, una vibración de exactamente el doble de frecuencia prácticamente no suma información alguna a la nota original. El oído humano las escucha esencialmente idénticas. Sus frecuencias se superponen con perfección absoluta, con sus ciclos totalmente sincronizados lo cual no produce choque alguno entre ambas vibraciones. Por eso es que una vibración de 440 Hz y una de 880 Hz llevan el mismo nombre, LA (para diferenciarlas de algún modo, a una se la llama LA4 y a la otra LA5 y así sucesivamente). Ahí en el intervalo en donde el oído humano identifica dos sonidos como idénticos en el contínuo ascenso de las frecuencias es donde se produce el primer corte llamado octava (más adelante veremos el por qué de ese nombre).



En ese fragmento sonoro recortado de la octava ya tenemos contenido el holograma de la infinidad de sonidos posibles, ya que cualquier otro fragmento sería simplemente un duplicado en otra octava más grave o más aguda. Queda entonces ahora realizar cortes dentro de esa octava para dar lugar a la Escala Musical.

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